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Aquisgrán

Si hace un par de años me hubieran preguntado en qué país estaba Aquisgrán, mi probabilidad de acertar habría sido del 50% en el mejor de los casos. Y es que a pesar del importante papel de esta ciudad en la baja Edad Media, su importancia fue decayendo con los años hasta quedar eclipsada por las más florecientes ciudades de Colonia, Maastricht o Luxemburgo. Y es que tampoco ayuda el tema lingüístico: En alemán la llaman Aachen, en francés Aix-la-Chapelle, y en holandés Aken. No ayuda, no.

La Catedral de Aquisgrán fue uno de los doce primeros lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en 1978.

Pues queridos amigos, frente a la cantidad de gente que habría situado la ciudad actual en Francia (yo el primero), debo informaros que se encuentra en Alemania, aunque a menos de 5 kilómetros de la frontera holandesa y belga. A los que ya lo supiérais, os felicito por no compartir nuestra ignorancia: sois dignos lectores de nuestro blog.

Este pobre hombre casi se cae a la fuente de la sorpresa. ¿Alemania?, dijo apesadumbrado.

Y es que Aquisgrán fue una de las ciudades más importantes de la Europa del siglo VIII, capital del recién nacido Imperio Carolingio, primer gran imperio católico europeo tras la caída del Imperio Romano y precursor a su manera del Sacro Imperio Romano Germánico. Este imperio nació con el reinado de Pipino el Breve, hijo del aclamado general Carlos Martel que conseguiría derrotar a los musulmanes y frenar definitivamente su avance desde la España recién conquistada hacia el interior de Europa en Poitiers, y tuvo su momento álgido con la coronación en Roma como emperador de su hijo Carlomagno. Sin embargo, las tensiones internas provocaron que el imperio se resquebrajara tras la muerte de Carlomagno.

Estatua de Carlomagno, omnipresente en toda la ciudad. Tanto su obra como sus propios restos se convirtieron en objeto de veneración para los posteriores reyes francos y germánicos.

El monumento más famoso de la ciudad es la espectacular Catedral. El origen de la misma se remonta a finales del siglo VIII, cuando Carlomagno mandó construir la Capilla Palatina dentro del complejo palaciego que edificó en la ciudad. Cuando finalizó la construcción de la capilla, era la cúpula más grande al norte de los Alpes, rivalizando directamente con la impresionante Santa Sofía de Constantinopla (actualmente Estambul). A su muerte, Carlomagno fue enterrado aquí, sentado sobre un trono y con un cetro en la mano, hasta que a mediados del siglo XII el emperador Federico I colocó sus restos en el sarcófago de oro y plata que todavía se encuentra en la Catedral.

Interior de la Capilla Palatina.

Además de los restos de Carlomagno, el sitio guarda varias reliquias objeto de devotas peregrinaciones durante la Edad Media: la capa de la Virgen Maria, ropajes de Cristo, la capucha con la que decapitaron a San Juan Bautista y el taparrabos de Cristo (traducido directamente de la wikipedia, a mi no me miréis!). Ésto motivó la ampliación del recinto para dar cabida a la gran afluencia de peregrinos. El resultado final fue un edificio único, con una mezcla de estilos arquitéctonicos muy curiosa y de una belleza muy singular.

Enfrente de la Catedral se encuentra el Ayuntamiento, construido a mediados del siglo XIV sobre las ruinas del antiguo palacio de Carlomagno. De este palacio aún conserva una torre y parte de los cimientos.

El ayuntamiento, del siglo XIV, conserva restos del palacio original de Carlomagno, como la torre que se ve a la derecha de la imagen.

Cerca se encuentra la Iglesia de San Adalberto, una de las más antiguas de la ciudad (consagrada en el año 1005). Hay bastantes iglesias y torrecillas por el centro que dan un toque interesante a la ciudad.

La cercana Iglesia de San Adalberto tiene en el pórtico una imagen de Carlomagno sentado en el trono.


Llegando en el coche nos llamó la atención la Iglesia de San José, bastante curiosa.


Estampa del centro, con una iglesia gótica totalmente rodeada de edificios de cristal.

Una de las cosas que más nos gustó del centro de la ciudad es la gran cantidad de estatuas bonitas que había por todo el centro.

Estatua al lado de la catedral, con forma de soporte del que colgaban varias marionetas de metal. Probablemente la fuente más chula que hemos visto en mucho tiempo.


Lo de esta estatua sí que era suavidad y no un anuncio de pápel higiénico...

Colonia

Con casi un millón de habitantes, Colonia es la cuarta ciudad más poblada de Alemania, además de una de las más antiguas. Su principal reclamo es la impresionante catedral gótica, el monumento más visitado del país.


El origen de este magnífico edificio es curioso. En 1164, el arzobispo de Colonia llevó a la ciudad los que decía eran los huesos de los Tres Reyes Magos. Sobra decir que la ciudad se convirtió entonces en un importante (y lucrativo) centro de peregrinación a nivel europeo, por lo que el incendio que sufrió la antigua catedral en 1248 posibilitó la construcción de un templo más acorde con la importancia del lugar. Tal fue la importancia de este hecho para la ciudad, que el escudo de armas de la misma presenta tres coronas por los Tres Reyes Magos.

La construcción comenzó en el mismo 1248, y, tras varias interrupciones, fue completada en 1880, más de 600 años después.

La lista de hitos arquitectónicos que ostenta es impresionante. La relación altura/anchura de su coro es la mayor de cualquier iglesia medieval. Las espiras de sus torres son las segundas más altas de cualquier iglesia (sólo superadas por las de la Catedral de Ulm). Posee, así mismo, la mayor fachada de cualquier iglesia del mundo, y hasta la finalización del Monumento a Washington en 1884 fue la estructura más alta del planeta.

La altura de las bóvedas es realmente impresionante.


La Catedral sobrevivió milagrosamente a los masivos bombardeos aliados durante la Segunda Guerra Mundial. Actualmente es una atracción turística de primer orden, y la intensiva restauración que se ha realizado del centro de la ciudad hace de la zona comprendida entre la Catedral, el Puente de Hohenzollern y la Iglesia de Gran San Martín un sitio digno de visitar.


Detrás de la Catedral se encuentra el Puente Hohenzollern sobre el río Rin. Este puente ferroviario, reconstruido tras la Segunda Guerra Mudial, pone una nota industrial sobre el fondo gótico de la Catedral conformando la imagen típica de la ciudad.


La ciudad alberga también varias iglesias románicas restauradas de gran belleza. Dañadas durante la Guerra, han sido reconstruidas poco a poco. La más impresionante es, quizás, la Iglesia de Gran San Martín. Con una hermosa y característica torre, se yergue cerca de la Catedral con vistas al río Rin.


Su silueta detrás de los pequeños edificios de colores (reconstruídos todos según el modelo de la ciudad anterior a la Guerra) es una estampa típica muy bonita.

Cerca de la Catedral se encuentra la bonita Iglesia de San Andrés, del siglo XIII, con elementos románicos y góticos.



La torre del ayuntamiento antiguo data de principios del siglo XV.



La torre Malakoff también sobrevivió a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Ahora es un punto de referencia vital en la ciudad: está justo al lado del Museo del Chocolate.


Pero amigos, no todo es arte y arquitectura en Colonia. También se encuentra el amor (a la comida). Aunque íbamos prevenidos por un amigo alemán de que la capital del codillo es Munich, no es difícil encontrar sitios para degustar este delicado plato en el paseo que discurre por la orilla del río. Acompañado de la cerveza local (Kölsch) y de un buen Apfelstrudel de postre, alegra el día a cualquiera. Y te evita comer hasta el día siguiente. ¡Todo son ventajas!

La Isla de los Museos (Berlín)

La oferta museística de Berlín es impresionante. Para cualquiera que vaya a esta ciudad recomendamos echar como mínimo un día entero de museos.

Para ello, el centro neurálgico es una isla sobre el río Spree, al final de Unter der Linden, a la que han llamado con sensatez alemana La Isla de los Museos (Museuminsel). Con varios de ellos aún en construcción, en esta isla se encuentran concentrados los más importantes museos de la ciudad. No hay que dejar pasar la posibilidad de sacar un pase combinado.


Pergamom Museum

Quizá el más conocido, el Pergamom Museum tiene una de las mejores colecciones de arte antiguo del mundo. El núcleo central de la colección son piezas babilónicas, helénicas, romanas e islámicas.

El elemento más famoso, y que da nombre al museo, es el colosal Altar de Pérgamo. Procedente de Pérgamo (ciudad griega de Asia Menor, actual Turquía), es un impresionante templo jónico dedicado a Zeus, construido en el siglo II aC. Han reconstruido en una inmensa sala toda la escalinata principal del templo, y en las paredes se encuentran los restos del impresionante friso que lo decoraba.


Detalle de un lateral y maqueta del templo completo

Otro de los elementos principales, la Puerta del Mercado de Mileto, también de Asia Menor, estaba desgraciadamente bajo restauración cuando la visitamos, así que sólo pudimos atisbarla entre los andamios y los plásticos.

Donde sí nos deleitamos es en la reconstrucción del paseo ceremonial y la Puerta de Ishtar, de la muralla interior de la antigua Babilonia. Asombra ver cómo los ladrillos aún guardan los colores azules y amarillos que tuvieron hace más de 2500 años. Toda la colección de arte babilónico nos resultó muy interesante, quizá por la novedad, pues no estábamos acostumbrados a ver este tipo de piezas.

Hemos colocado a propósito un modelo adecuado para apreciar la majestuosidad de la Puerta


Este tenía pinta de ser primo de Hammurabi. Tiene el mismito corte de barba.


Las esfinges babilónicas tienen un aspecto muy misterioso.

La parte romana del museo guardaba también algunas joyas, de la que nos gustó especialmente este busto de Caracalla, con una mirada taladradora.



"¡Eso no me lo dices en el patio!"

Altes Museum

Desde hace un par de años, este museo alberga la colección del antiguo Museo de Arte Egipcio de Berlín, siendo la estrella indiscutible de la colección el busto de Nefertiti. Además, conserva interesantes piezas helénicas y romanas.


El hipervisitado e hiperacristalado busto de Nefertiti.


Los egipcios crearon el dicho "¿Qué pasa chato?". Un listo que pasaba por allí dijo que la nariz se la arrancaban a las estatuas de las personas que caían en desgracia, como símbolo o amenaza.

Estas estatuillas nos encantaron.

Aquí hacían los griegos sus famosas tortillas de patatas. ¡Para que después digan que no os culturizamos!


Después de ver 300 no me digáis que no da subidón ver estos cascos auténticos...


Alte Nationalgalerie

Esta galería de pintura y escultura, clásicas y románticas, la visitamos después de enchufarnos los dos museos anteriores, así que nuestra intención era pasar de puntillas. Pero nos sorprendió muy gratamente, y al final nos tuvieron que echar a la hora del cierre como a unos delincuentes comunes. La colección de esculturas, con algunas conocidas de Rodin, nos encantó. La de pintura, a pesar de tener un par de Manet y Monet, nos pareció algo más floja y localista.



Un flechazo. Esta estatua nos hechizó.


Por lo visto el tema del niñito con la espina era muy recurrido entre los escultores clásicos... qué cosas.

"Ven hermosa ven, que te voy a enseñar mi huerto."

Rodin lo llamó el Pensador para no decir palabras soeces, pero a mi esa cara me recuerda a otra cosa...

Berlín (Parte 3)

La Berlín de hoy en día es una ciudad joven, moderna y muy dinámica. En los grandes solares heredados de la destrucción del Muro o de la misma Guerra se están construyendo espacios sorprendentes.

Un ejemplo es la Potsdammer Platz. Tanto en la propia plaza, atravesada por el Muro de Berlín hasta su destrucción, como en sus alrededores, se han levantado espectaculares centros comerciales y de ocio, y edificios que van desde el minimalismo hasta el neogótico. Convertida en todo un símbolo del renacer de la ciudad, conserva un panel de hormigón del Muro como recuerdo, continuamente atestado de turistas.



Vista de la estación de metro en Potsdammer Platz


Edificio en los alrededores de la Potsdammer Platz.


En los años 30 era la zona urbana con más tráfico de Europa. En esta plaza se instaló el primer semáforo, y en el mismo lugar se ha colocado una réplica. Uno de los iconos de la ciudad es el Ampelmann, unos muñequitos de semáforo que tienen la virtud de que en cuanto aparecen en una prenda de ropa su precio se duplica.


Otro de los símbolos de Berlín es el Reichstag. Edificio emblemático, incendiado presumiblemente por los nazis como excusa para su asalto al poder absoluto, fue restaurado completamente en 1999 por Norman Foster. Actualmente es la sede del parlamento alemán, el Bundestag. La cúpula del edificio es una atracción de primer orden en la ciudad, teniendo que esperar largas colas para subir a visitarla.


Frente al Reichstag hay un enorme parque que se llena de gente en cuanto luce el Sol. Lo de los berlineses y los jardines públicos es otra historia, porque hacen hasta barbacoas en ellos...


Rampa que conduce al mirador de la cúpula.

La curva que realiza el rio Spree al norte del Reichstag ha sido objetivo también de una importante organizacion urbanística. Una interesante combinación de edificios hipermodernos y zonas verdes la hace muy atractiva.



Zona hipermoderna al norte del Reichstag. La verdad es que es un sitio interesante.

Insistimos. Esta gente se acopla en donde pilla verde.


La estación de trenes es una de las grandes obras del nuevo Berlín.


Otra plaza emblemática de la ciudad, Alexanderplatz, está sin embargo bastante más descuidada. Se encuentra en el corazón del Berlín del este, cerca de la Torre de Televisión, y alberga el edificio más alto de la ciudad, el hotel Park Inn Berlin Alexanderplatz.

Nosotros encontramos alojamiento en booking.com en este hotel, bastante bien de precio, y desde nuestra habitación en la planta 34 teníamos unas imponentes vistas del Berlín comunista: avenidas mastodónticas y edificios grises. Lástima que no diera al oeste, porque el espectáculo de la Torre de Televisión, Museuminsel, la Puerta de Brandeburgo y Tiergarten tiene que ser maravilloso.



En Alexanderplatz se encuentra el Reloj Mundial. Es un disco que da la hora de las principales ciudades del mundo. De estas cosas inútiles que te quedas embobado mirándolas.


En el norte del distrito de Mitte se encuentra la Nueva Sinagoga. Un edificio precioso construido a mediados del S. XIX, que fue seriamente dañado en la Noche de los cristales rotos y la Segunda Guerra Mundial. Con capacidad para 3000 personas, es el centro de culto judío más importante de Alemania. El hecho de que se haya vuelto a abrir es todo un símbolo.

Y como nosotros, a pesar de no llevar gafas de pasta, somos modernísimos y súper comprometidos, nos dejamos un par de euros en tomarnos una cerveza en el Centro Artístico Tacheles. Es un edificio okupado donde jóvenes llegados de toda Europa se sacan unos cuartos creando obras de arte. Tienen una tienda donde las venden, pero los precios no eran nada anticulturales. En la parte de atrás del edificio hay un solar donde tienen un bar bastante heterogéneo: encuentras a padres de familia con sus hijos correteando entre punkis, perros que probablemente hayan venido sin dueño y heavies solitarios melancólicos. Impagable.



Fachada del Centro Artístico Tacheles.


En la parte trasera del edificio hay un chiringuito bastante entretenido.


La calle del 17 de Junio es la arteria principal del inmenso parque de Tiergarten, y es el escenario de la Love Parade. Circula un video por e-mail de una mujer bailando desatada en este festival...

Y cómo no, aquí estamos probando las delicias culinarias más sofisticadas de la ciudad: Un currywurst (salchicha troceada con ketchup y curry, orgullo de la gastronomía bávara), y un burrito que pesaba como un bebé recién nacido. Si es que somos unos sibaritas...



Lo de la izquierda es un hombre que lleva una mochila-barbacoa. Lo de la derecha es una joven acunando a un burrito de kilo y medio. Esto es Berlín amigos.